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Tecnologías emergentes en Latinoamérica y el mundoMartes 20 oct 2026

CiberseguridadProtección

Grupos ligados a Rusia e Irán usan cámaras hackeadas para espiar en zonas de guerra

Cámaras de casas, calles y pasos fronterizos sirvieron para seguir envíos de ayuda a Ucrania y evaluar bombardeos en Medio Oriente. Cambiar la contraseña de fábrica y actualizar el equipo cierra la puerta más usada.

Dos cámaras de seguridad blancas montadas en un poste contra un cielo azul, junto a las ramas de un pino

Una cámara que vigilaba un gallinero en el norte de Israel terminó mostrando movimientos militares cerca de la frontera con el Líbano. Su dueño se dio cuenta del intruso cuando encontró instalada en el equipo una aplicación en árabe, y las autoridades confirmaron el acceso, según una investigación de The Wall Street Journal que retomó el diario chileno La Tercera.

El caso no es aislado. Las cámaras conectadas a internet, las mismas que se compran para cuidar la casa o el negocio, se volvieron una herramienta de espionaje barata para los ejércitos.

Diez mil cámaras sobre la ruta de la ayuda

En mayo de 2025, la agencia de ciberseguridad del Reino Unido (NCSC), la de Estados Unidos (CISA) y otros países aliados atribuyeron una campaña a la unidad 26165 de la inteligencia militar rusa, conocida como APT28. Desde 2022 atacaba a empresas que coordinaban y transportaban ayuda a Ucrania. Parte del plan era entrar a más de 10.000 cámaras ubicadas cerca de pasos fronterizos, instalaciones militares y estaciones de tren, para ver pasar los envíos. El 81 % de los intentos apuntó a Ucrania y el resto a Rumania, Polonia, Hungría y Eslovaquia, según el aviso conjunto. Para entrar probaban las contraseñas de fábrica, que suelen estar publicadas en los manuales.

En marzo de 2026, Check Point Research, el equipo de investigación de la empresa israelí Check Point, registró un salto en los intentos de tomar cámaras en Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait y Chipre desde el inicio de las hostilidades del 28 de febrero. Vinculó la infraestructura con grupos ligados a Irán, que apuntaron a cámaras de las marcas chinas Hikvision y Dahua con fallas ya conocidas. Los investigadores consideran que el patrón coincide con el uso de cámaras para apoyar operaciones militares y medir el daño después de un ataque con misiles, y que a veces el interés por las cámaras de una zona llega antes del ataque.

El intruso también entra a la casa

El problema no se limita a la frontera. The Wall Street Journal contó el caso de Ondrej Svoboda, un especialista en ciberseguridad de Praga, a quien una noche de 2023 el monitor del bebé empezó a transmitirle voces y música de fondo, como de un bar. "Estaba realmente asustado", contó. Sospecha que había conectado sus cámaras a una aplicación mal protegida.

Algunos países occidentales prohibieron marcas chinas de cámaras fáciles de vulnerar o sospechadas de vínculos con su gobierno. Aun así, una cámara bien protegida puede caer ante un atacante decidido.

Cómo cerrar la puerta

La puerta más usada es la contraseña que trae la cámara de fábrica. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) recomienda:

  • Cambiar el usuario y la contraseña de fábrica por una contraseña única.
  • Activar la verificación en dos pasos si la cámara o su aplicación la ofrecen.
  • Mantener actualizados el programa interno de la cámara y su aplicación.
  • Proteger el router de la casa o la oficina.
  • Revisar quién tiene acceso a las imágenes.

También conviene comprobar si el equipo cifra el video que transmite y graba, y pensar qué se ve al fondo de la imagen: una calle, una ruta o un edificio cercano dicen más de lo que el dueño pretende mostrar.