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Tecnologías emergentes en Latinoamérica y el mundoViernes 23 oct 2026

IAIA aplicada

Paraguay firma Pax Silica y ofrece su energía de Itaipú para la IA de EE. UU.

Es el sexto país latinoamericano en sumarse a la iniciativa de Washington para la cadena de la inteligencia artificial. Brasil y México siguen afuera, y la firma no trae fondos anunciados.

Vista aérea de la represa de Itaipú, con el vertedero abierto y el embalse detrás
Imagen: Crusoe

Paraguay firmó el viernes 23 de octubre la declaración Pax Silica, la iniciativa con la que el gobierno de Estados Unidos busca ordenar entre países aliados la cadena de suministro de la inteligencia artificial, desde los minerales y la energía hasta los chips y los centros de datos. El canciller Rubén Ramírez Lezcano la firmó en el Departamento de Estado, en Washington, junto al subsecretario de Asuntos Económicos, Jacob Helberg, según el comunicado oficial (original en inglés). Paraguay es el firmante número 26.

En el mismo texto, los dos gobiernos se comprometieron a "aprovechar los minerales críticos y la energía hidroeléctrica de Paraguay para construir una infraestructura de superinteligencia en las Américas". El comunicado no anuncia fondos, montos ni proyectos concretos, algo que también remarcó el portal brasileño ND Mais.

Qué es Pax Silica

El Departamento de Estado la presenta como su iniciativa central sobre IA y seguridad de las cadenas de suministro. La declaración, que según ND Mais se lanzó en diciembre de 2025, habla de reducir "dependencias excesivas", de proteger tecnologías sensibles y de coordinar inversiones en minerales, energía, semiconductores, redes de fibra y centros de datos. Es un texto de intenciones, sin obligaciones cuantificadas.

"Si el siglo XX funcionó con petróleo y acero, el siglo XXI funciona con capacidad de cómputo y con los minerales que la alimentan", dice Helberg en la presentación de la iniciativa.

La región, dividida

Con Paraguay, ya son seis los países latinoamericanos que firmaron. Según la lista oficial, están Argentina, Chile, Costa Rica, El Salvador y Panamá. Brasil, México, Colombia, Perú y Uruguay no figuran entre los firmantes. ND Mais lo destacó en su título. Brasil, que comparte con Paraguay la represa de Itaipú, tampoco integra el "Escudo de las Américas", la alianza de seguridad que impulsa Washington y que Paraguay sí integra.

Entre el resto de los firmantes están la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, India, el Reino Unido, Israel y los Emiratos Árabes Unidos. Taiwán adhiere a los principios sin firmar.

Un centro de datos junto a Itaipú

La firma llega un día después de un anuncio privado que le da contenido. El miércoles 22, la empresa estadounidense Crusoe y la desarrolladora paraguaya Araico anunciaron una alianza para instalar infraestructura de cómputo para IA al lado de la subestación de Itaipú, con energía de la represa. La primera etapa entraría en funcionamiento a mediados de 2027, con un camino a 106 megavatios de capacidad y opciones a largo plazo de unos 280 megavatios. Sería la primera instalación propia de Crusoe en Latinoamérica y atendería a clientes de Estados Unidos y de la región.

El subsecretario de Estado Christopher Landau, que encabezaba una delegación empresarial en Asunción, dijo que el proyecto "tiene el potencial de ser la mayor inversión extranjera privada de la historia de Paraguay". Crusoe no informó el monto.

"El Paraguay ya no mira la era digital desde afuera: dejamos de ser consumidores de tecnología para ser productores", escribió el presidente Santiago Peña en X, según 5Días.

Qué significa

Para Paraguay, la apuesta es convertir su energía hidroeléctrica en inversiones tecnológicas. Para Estados Unidos, sumar socios que aporten energía y minerales, en línea con el objetivo que la iniciativa describe como reducir "dependencias coercitivas". Para la región, la firma deja a la vista dos bloques, el de los países que se alinean con Washington en la cadena de la IA y el de los que, como Brasil y México, todavía no lo hicieron.

El diario Hoy recordó que la declaración habla de "profundizar nuestra asociación económica mediante esfuerzos compartidos en prácticas de seguridad de la inversión, infraestructuras e incentivos". Lo que falta saber es cuánto de eso se traduce en inversiones concretas, más allá del proyecto de Crusoe.